...para volver.
Hace mucho tiempo que no escribía. La verdad es que no sabía sobre qué hacerlo. Pensaba que había que tener cosas increíbles para escribir, hasta que me dí cuenta de que lo que me ocurre normalmente desde hace 3 meses es bastante "increíble", (con el tono que nos gusta a algunas...)
Pues bien. He estado en Madrid julio y septiembre de prácticas. En agosto el Periódico cerraba, por lo que me volví a Pamplona a que Mónica Herrero me aprobara y, una vez conseguido, volví a Madrid. La verdad es que tampoco ha sido una pasada y me he sentido bastante corta redactando, además de marginal. Me tenían en una sala sola con un mac de hace 80 años y apenas me mandaban trabajo. La sala en la que trabajaba era de una productora de publicidad que compartía local con el periódico, pero con lo que eran no solían aparecer. En septiembre se les vió más el pelo, hasta que la última semana una chica, que no parecía mirarme con buena cara, me suelta: "que hables con tu jefe que te tienes que ir de aquí", (de la sala). Cuando me dirigí a su despacho, apenas me dió tiempo a decirle: "me han dicho que", cuando me cortó y me suelta "sí, al pasillo". Y con un portátil que no pillaba internet, me destinaron allí, colgada y a falta de 4 días para irme. Prefería que me hubiesen dicho "a Pamplona", sinceramente. Pero el problema fue peor cuando, tragándome todo mi orgullo, le escribo un mail al jefe para darle las gracias por 'todo' y darme la oportunidad de trabajar allí, tras no haber podido hacer una despedida oficial de las becarias (éramos 2). Le escribí el lunes, pero sigo esperando a saber cómo terminará la historia.
Hace mucho tiempo que no escribía. La verdad es que no sabía sobre qué hacerlo. Pensaba que había que tener cosas increíbles para escribir, hasta que me dí cuenta de que lo que me ocurre normalmente desde hace 3 meses es bastante "increíble", (con el tono que nos gusta a algunas...)
Pues bien. He estado en Madrid julio y septiembre de prácticas. En agosto el Periódico cerraba, por lo que me volví a Pamplona a que Mónica Herrero me aprobara y, una vez conseguido, volví a Madrid. La verdad es que tampoco ha sido una pasada y me he sentido bastante corta redactando, además de marginal. Me tenían en una sala sola con un mac de hace 80 años y apenas me mandaban trabajo. La sala en la que trabajaba era de una productora de publicidad que compartía local con el periódico, pero con lo que eran no solían aparecer. En septiembre se les vió más el pelo, hasta que la última semana una chica, que no parecía mirarme con buena cara, me suelta: "que hables con tu jefe que te tienes que ir de aquí", (de la sala). Cuando me dirigí a su despacho, apenas me dió tiempo a decirle: "me han dicho que", cuando me cortó y me suelta "sí, al pasillo". Y con un portátil que no pillaba internet, me destinaron allí, colgada y a falta de 4 días para irme. Prefería que me hubiesen dicho "a Pamplona", sinceramente. Pero el problema fue peor cuando, tragándome todo mi orgullo, le escribo un mail al jefe para darle las gracias por 'todo' y darme la oportunidad de trabajar allí, tras no haber podido hacer una despedida oficial de las becarias (éramos 2). Le escribí el lunes, pero sigo esperando a saber cómo terminará la historia.
Este prácticamente ha sido mi apasionante verano. A parte de otras cosas humillantes que me abstengo de contar, de que, prácticamente, todas mis amigas están fuera y que Pamplona no es que me haya acogido muy calurosamente.
Así que si alguien se plantea venir a Pamplona, aquí estaré, colgada. Pero no dejéis que pase mucho tiempo, no vaya a ser que me acostumbre y entonces ya no quiera ver a nadie.

2 huellas:
majo, me parece super cruel por tu parte que sólo digas cosas malas de madrid. me parece que te olvidas de algo verdaderamente maravilloso que sólo has podido descubrir en madrid.....VIVIR CONMIGO!!!!
MER
ay, hija, me has deprimido hasta a mi :(
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